jueves, 27 de junio de 2019

Carta de agradecimiento de María Luisa RODRIGUEZ-MONGE ROCHA


Queridos todos:

Es tiempo de despedidas, es cierto.

Decir adiós, cuando el tiempo compartido es pleno, no es nada fácil. Cuesta cerrar una puerta que siempre ha estado abierta durante 42 años. ¡Dios mío, 42 años! Por mucho que disfracemos de júbilo este periodo que en breve se me abre, es eso, un disfraz. Un consuelo. ¡Que no es poco!
Agradezco a Dios el haberme regalado, no un trabajo, una pasión. Por eso se me hace muy cuesta arriba cerrar esta puerta.

Llegué a Santa María sin haber cumplido los veintidós años, como vosotros, antiguos alumnos, como mis chicos de cada año, llena de miedos y de ilusiones; de inseguridades y de preguntas. Como vosotros, alumnos y padres, con el propósito de hacer bien la tarea encomendada.

Fui acogida por todos, compañeros, dirección, alumnos, familias. Todos vosotros, los de entonces y los de ahora, me enseñasteis cada día un reto, un vencer mis debilidades y me disteis cada día un premio, el de una sonrisa, el de una palabra, un gesto, un abrazo...

No recuerdo si hubo momentos difíciles porque siempre tuve una mano por parte de todos los que formaron y formáis esta Gran Familia que me facilitó la tarea.

He tenido la gran suerte de disfrutar de vosotros y de vuestros hijos cada día, cada hora; de entrar todos los días cantando, sí, cantando. Feliz en un trabajo que no ha sido trabajo sino premio. 
Los que no os dedicáis a esta bendita tarea no podéis llegar a entenderme a no ser desde el punto de vista de padres.

Por eso, aunque sea muy bonito ese descanso que dicen que es merecido -tengo mis dudas- no puede ser tan bonito como el pertenecer a esta Familia.

Anoche, María, nuestra presidenta, agradecía el trabajo y yo agradezco el agradecimiento en vuestro nombre pero dejadme que sea yo la agradecida a esta Obra, a la Familia Marianista, por haberme dado la oportunidad de ser feliz. A vosotros, padres, por vuestra confianza  en mi trabajo, a mis compañeros, por su cariño; a mis directores por su ánimo, pero sobre todo, a mis alumnos los que me habéis recibido y querido porque en todo momento me he sentido así, querida, comprendida y valorada.

Os animo a que,  - "del viejo el consejo"-: Sigáis confiando en esta Obra y entregando, además de lo mejor  de vosotros mismos, lo mejor que tenéis: la formación de vuestros hijos.

Solo me queda agradeceros a todos y cada  uno la comprensión y el cariño que he recibido.
Gracias, gracias, gracias.

Con todo ni cariño.
Marisa Rguez.-Monge y Rocha.
04/09/1977 a 09/09/2019.